+507 62534536

Tratamiento del COVID-19

Tratamiento  del COVID-19

 

La enfermedad COVID-19 producida por la infección por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 ya se ha diseminado por todo el mundo.  Una de las principales consultas que se hacen los pacientes y medicos es ¿cuál es el tratamiento?

Primeramente hay repasar algunas cifras. Aunque la mortalidad global por COVID-19 está entre el 3 y 4%, del total de pacientes alrededor de un 20% de estos pacientes desarrollan neumonía una semana después de comenzar a tener síntomas, los cuales son  tos, fiebre, fatiga, cefalea y mialgias.

Se calcula que hasta un 25% de los pacientes sintomáticos muestra concentración baja de oxígeno en sangre (menos del 95%-97%), y eso implica que se requiere hospitalización y aporte de oxígeno a mayor concentración con mascarilla ventilatoria.

El 20% de los que tienen síntomas, la mitad de los cuales desarrollan síndrome de distrés respiratorio y requieren ventilación mecánica con intubación y un respirador. La mortalidad en intensivos por COVID-19 está aproximadamente en el 50%.

Desde que inició la epidemia y pandemia se ha evidenciado la extraordinaria transmisibilidad del SARS-CoV-2. Se tiene la teoría que la proteína de la envoltura viral denominada S (“spike”) es activada de una forma exclusiva por otra proteína humana conocida como furina. Esta propiedad única potenciaría la unión del virus al receptor de la angiotensina II, que exhiben las células de los alveolos pulmonares.

        

También se sabe ahora que el receptor del SARS-CoV-2 no sólo está presente en las células de los alveolos pulmonares, sino también en la lengua. Entre otras cosas esto explicaría al menos cuatro aspectos del virus que traen de cabeza a los científicos: i) la alta susceptibilidad a la infección; ii) la elevada transmisibilidad con la tos o simplemente al hablar; iii) la pérdida del gusto –disgeusia– y del olfato –anosmia– que a menudo experimentan los pacientes; y iv) la inflamación de la lengua que manifiestan muchos enfermos.

 

Tratamiento para el COVID-19

 

Aunque por ahora no existe un tratamiento antiviral específico para COVID-19, los medicos están utilizando varios fármacos de forma experimental y/o con uso “heróico”, algunos con algo de eficacia para evitar el agravamiento del paciente. Entre estos está  un antirretroviral utilizado para tratar el VIH, el lopinavir/ritonavir (Kaletra®). Sin embargo, de momento no hay evidencia suficiente de su efectividad y tiene un elevado riesgo de interacciones con otros medicamentos, además de poder producir molestias abdominales y diarrea.

 

Otros antivirales en estudio para tratar la infección por SARS-CoV-2 son el remdesivir y el favipiravir. En cualquier caso, los antivirales generalmente sólo tienen una ventana estrecha de actividad, dado que la mayoría de casos sintomáticos de COVID-19 se autolimitan en 7-10 días. Puede suceder como con el oseltamivir en la gripe, que únicamente acorta los días de enfermedad, siempre y cuando se inicie  temprano el tratamiento. La parte positiva es que los antivirales podrían reducir el riesgo de progresión a formas graves de COVID-19.

          

Tratamiento a domicilio

Para los pacientes sintomáticos de edad inferior a 60 años, ausencia de ahogo y con acompañamiento familiar, la evolución de la enfermedad puede hacerse en el domicilio, con tratamiento sintomático y controles médicos telefónicos periódicos. Esta medida para los casos leves evita aglomeraciones en servicios sanitarios y el contagio. Además, permite mejorar la atención a los que más lo necesitan.

La fiebre y la tos deben combatirse con tratamiento sintomático esto es, hidratación abundante y acetaminofén, 1 comprimido 500mg cada 6-8h.

La hidroxicloroquina es un medicamento que se ha utilizado para tratar  la malaria y ha demostrado dos propiedades de interés frente al COVID-19. Por un lado, parece tener un efecto antiviral, disminuyendo la replicación viral tras la endocitosis en las células infectadas. Por otro lado, la hidroxicloroquina actúa como anti-inflamatorio bloqueando la activación de macrófagos y linfocitos T. De este modo, aminora la tormenta de citoquinas pulmonar que desencadena la infección viral.

En respuesta a la infección viral pulmonar, se produce un exudado inflamatorio en los alveolos del pulmón. Puede haber sensación de falta de aire (disnea). Junto a la tos, puede aparecer expectoración mucopurulenta. Por eso a medida que pasan los días aumenta el riesgo de sobreinfección bacteriana. En estos casos, la prescripción de antibióticos puede ser beneficiosa. Una buena opción es recurrir a la azitromicina con una pauta de 1 comprimido de 500 mg diario durante 5 días. Otra alternativa es levofloxacino, en dosis de 1 comprimido diario de 500 mg durante 7 días.

Por supuesto, esta terapia a domicilio debe hacerse bajo supervisión médica. Desde casa, las nuevas tecnologías permiten una interacción directa y útil entre médico y paciente, una alternativa válida a la entrevista presencial en estos momentos. Pero al paciente le debe quedar claro que, si la disnea empeora o aparecen otros síntomas, debe buscar asistencia medica inmediata.

 

Dr. Israel H. Cedeño G.

 

Distanciamiento Social

Distanciamiento Social

 

Desde enero 2020 el mundo se ha enfrascado en una dura batalla contra la pandemia del coronavirus. Derrotar al SARSCoV-2  ha demostrado ser un objetivo complicado de lograr, pero una de las armas más efectiva que tenemos parece sencilla pero implementarla ha sido complicado, debido a la idiosincracia de los seres humanos: mantenernos alejados los unos de los otros.
 
En las  últimas 3 semanas, las autoridades y los expertos en epidemiología hemos insistido en el "distanciamiento social", una estrategia que en el manejo de otras pandemias ha demostrado ser efectiva para disminuir la velocidad de propagación del virus.
Aunque la tasa de mortalidad que se ha evidenciado con el nuevo coronavirus es relativamente baja, lo que más temen las autoridades sanitarias es que haya un aumento abrupto de pacientes de gravedad que necesiten cuidados intensivos, lo cual pone una carga inmensa sobre los sistema de salud con el inherente  riesgo de colapsar.
Es por esto que el Ministerio de Salud ha insistido tanto en el distanciamiento social, ya que será clave en los próximos días y semanas principalmente porque es, en  este momento, el factor más importante que podemos controlar respecto al brote del covid-19.
El distanciamiento social se refiere simplemente a evitar el contacto cercano con otras personas, para evitar contagiarse del virus e infectar a otras personas.

       
La propagación de un virus depende de factores como qué tan contagioso es, que tan susceptibles son las personas a las infecciones, el número de contactos entre las personas y la duración de esos contactos.
No tenemos, aún, capacidad de modificar el comportamiento biológico del virus o la susceptibilidad de la población. Pero cada uno de nosotros puede disminuir el número y la duración de nuestro contacto con otras personas.
 
Expertos internaciones han hecho varias recomendaciones para poner en práctica el distanciamiento social:
 
·      Estimular el teletrabajo en las empresas y las clases en línea para colegios y universidades.
·      Limitar los viajes que no sean esenciales
·      Evitar lugares muy concurridos
·      Evitar el contacto a menos de dos metros con otras personas.
 
Todas estas ya las estamos aplicando en Panamá, y seguiremos haciéndolo hasta lograr controlar el brote.

        
 
El distanciamiento social se debe aplicar a toda la población, incluyendo a los jóvenes, aun con que la evidecia indica que los vulnerables son los mayores de 60 años y enfermos crónicos. Ciertamente el ser jóven no significa que no tenga enfermedad como diabetes o hipertensión, pero además el problema con que un jóven enferme es que puede contagiar a un adulto mayor, de su nucleo familiar, quien si es vulnerable a la enfermedad grave y muerte.
 
El distanciamiento social no es, por si sola,  la solución para controlar la pandemia, es parte de un grupo de estrategias sanitarias que los sistemas de salud implementan para controlar los brotes de enfermedades.
 
 
 
Dr Israel H. Cedeño G.

 

Preparar para responder, Salud Pública

La importancia de la preparación para la respuesta en Salud Pública.

Históricamente la primera  interpretación de  la palabra salud es la condición opuesta a estar enfermo o la ausencia de enfermedad, y esa es una definición relativamente correcta, pero incompleta.  La  salud del ser humano como individuo está ligada a un espectro mucho mayor que la simple ausencia de enfermedad, y para ello es que el sector salud se debe y tiene que apoyar, siempre,  en una estructura multidisciplinaria e interinstitucional.

La salud de la población tiene un importante impacto en nuestra salud personal, y viceversa; los factores que afectan a una, afectan a la otra: servicios sanitarios, hábitos de higiene, programas de vacunación, condiciones fitosanitarias, vigilancia epidemiológica, infraestructura hospitalaria, revisiones médicas periódicas, seguridad social, vigilancia y control de riesgos sanitarios, legislación y normatividad, sistemas de distribución de agua potable, etc.

Para alcanzar un estado óptimo de salud pública se requiere establecer y sostener una red de atención, investigación, formación, difusión y colaboración en la que participemos todos. La salud, así como  la enfermedad,  es un factor común en todos los seres vivos, es un tema que a todos nos interesa y en el que nuestras actividades diarias tienen un impacto. Nuestra alimentación, nuestros hábitos, nuestros conocimientos y en especial nuestra preparación pueden marcar la diferencia entre un buen y un mal estado de salud, y por ello la difusión de información confiable y accesible es parte fundamental de la red.

Ante cualquier evento de salud pública el sistema de salud debe estar preparado para responder, mitigar el impacto y rehabilitar. Por esto las autoridades sanitarias y los técnicos deben tener claro, que el objetivo de la Preparación para la Respuesta no es, necesaria o únicamente, evitar que se presente un evento; sino tener un sistema de salud lo suficientemente robusto para, inisisto, responder, mitigar y rehabilitar.

Las decisiones que tomamos con respecto a nuestra salud dependen de la calidad de la información disponible y de nuestra capacidad para distinguir si dicha información es o no de calidad, lo que requiere de una preparación adecuada y del apoyo de profesionales que nos brinden la asesoría necesaria. Basar nuestras decisiones en información que proviene de terceros, o que es diseminada por medios no especializados, representa un riesgo innecesario que podría evitarse de manera relativamente sencilla, sin embargo, en una época en la que todo tipo de información se encuentra fácilmente disponible pero que no pasa por los filtros apropiados, es común que las personas compartan conocimientos que consideran sencillos de entender sin realmente comprenderlos a fondo ni tomar en cuenta las consecuencias de ello.

Prepararse para responder adecuadamente, es la clave; no esperar a que suceda el evento y entonces intentar atenderlo. La preparación, además, es mas que reuniones y documentos; hay que practicar los planes a través de simulaciones y simulacros para evaluar a priori si esos planes elaborados pueden ser eficientes, para luego de la práctica realizar también la evaluación a posteriori (lecciones aprendidas).

 

Dr Israel H. Cedeño G.

Ya llegó el virus a Panamá, ¿ahora qué? Resiliencia…

Ya llegó el virus a Panamá, ¿ahora qué? Resiliencia…

Lo que temíamos y esperábamos ya sucedió, el 9 de marzo se confirmó el primer caso de COVID-19, sin embargo, todo parece indicar que llegó antes de esa fecha ya que un día antes de esa confirmación falleció un panameño en circunstancias inusuales que obligaron a hacerle la prueba, resultando “detectado”. Independientemente de cuando llegó, de si es transmisión local, comunitaria o caso importado, ya el momento para el que nos estábamos preparando desde finales de enero está aquí, ahora es tiempo de responder con todo lo que teníamos preparado y buscar activamente los pacientes enfermos, diagnosticarlos y atenderlos a tiempo para evitar que nuestra población vulnerable (mayores de 60 años y enfermos crónicos) se enfermen gravemente y mueran. Se está haciendo, el trabajo se está haciendo y la evidencia de ello es que cada día se reportan mas casos nuevos, lo que es lo esperado en una epidemia durante sus primeras 6 a 8 semanas.

Después de toda la preparación para la prevención de la enfermedad, ahora entramos en fase de vigilancia epidemiológica intensificada, búsqueda activa de casos, investigación de contactos y contención del brote. Es momento de atender a los enfermos confirmados por COVID-19, ya sea en su casa o el área de asilamiento designado, y en los hospitales para esos casos moderados y graves o críticos. El gobierno nacional, a través del Ministerio de Salud ha instaurado la estrategia de aislamiento de enfermos leves, pero con factores de riesgos, en hoteles de la capital; esto debido a que la evidencia internacional muestra que los pacientes con síntomas leves, que son la mayoría, en un alto porcentaje de ellos no guardan el aislamiento adecuado y contagian a otros. Además, siendo personas con factores de riesgo, así se tendrán bajo monitoreo clínico sin estar en un hospital, para que al momento de presentar algún síntoma de alarma puedan ser derivados rápidamente a un hospital, ya que en el hotel cuentan con médicos y enfermeras que están pendientes de su evolución.

Luego de todo el trabajo de la contención y mitigación del brote, cuando lo logremos, vendrá el período de recuperación. Recuperación de todos los enfermos y además la recuperación del sistema de salud el cual seguramente quedará afectado por el impacto que tiene y tendrá la cantidad de casos confirmados y atendidos a nivel nacional. De eso se trata toda la planificación que se realiza en un sistema de salud, de fortalecerlo constantemente y hacerlo resiliente

                    

Los sistemas de salud resilientes se fundamentan en la información y la evidencia, tienen mayor capacidad de respuesta, son previsibles, complejos, adaptativos, sólidos, integrados y participativos, y se centran en las personas y las comunidades.

La resiliencia de un sistema de salud es:

  1. La capacidad de absorber perturbaciones, responder y recuperarse brindando la prestación oportuna de los servicios necesarios.
  2. La capacidad de los actores de salud, las instituciones y las poblaciones de prepararse para afrontar situaciones de crisis y responder eficazmente a ellas, mantener las funciones básicas cuando sobreviene una crisis, y reorganizarse en función de las enseñanzas aprendidas.
  3. Es un atributo de los sistemas de salud bien desarrollados, los cuales están orientados al acceso universal a la salud y la cobertura universal de salud.

              

Es a esto a lo que debemos apuntar siempre, tener un sistema de salud que no solo tenga capacidad de prevenir y responder, sino que además esté lo suficientemente robusto para recuperarse de forma inmediata, ser resiliente.

La resiliencia del  sistema de salud no se consigue de un dia para otro. Requiere de estabilidad política, social y económica para desarrollarse y depende del compromiso del país de invertir en salud y desarrollo sostenido. También, es necesario el esfuerzo colectivo de los responsables de las políticas pertinentes, dentro y fuera del sector de la salud y durante un período prolongado.

Además se requiere el compromiso de los gobiernos y de las sociedades todas, para integrar acciones que fortalezcan los sistemas de salud, abordar los determinantes sociales de la salud, reducir los riesgos de desastres y emergencias, fortalecer la vigilancia de la salud pública y el control de brotes de enfermedades en el marco más amplio del desarrollo sostenible. Se debe también fomentar  la investigación sobre las características de los sistemas de salud resilientes para generar más evidencia sobre las deficiencias y los nexos con la resiliencia del sistema.

 

Dr. Israel H. Cedeño González

 

Nuevo Coronavirus

Nuevo Coronavirus: ¿cuáles son los síntomas?, información que debes saber.

Ya van cientos de casos confirmados y varias personas muertas a causa del coronavirus originado en la ciudad de Wuhan, en el centro de China. 

Aunque la mayoría de los casos se han presentado en las regiones del gigante asiático, también se ha confirmado la propagación del virus a países como Tailandia, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, entre otros. 

La también conocida "neumonía de Wuhan" mantiene en alerta a las organizaciones sanitarias alrededor del mundo pues su propagación y capacidad de contagio parece ser más intensa de lo que originalmente advirtieron en China. 

Ahora, las autoridades de ese país admitieron que se encuentran en una "etapa crítica" de prevención y control, aconsejando a las personas a que dejen de viajar dentro y fuera de Wuhan.

El coronavirus de Wuhan es una nueva cepa que no se había visto antes en humanos, lo que significa que aún queda mucho por investigar al respecto

1.    ¿Cuáles son los síntomas? 

Los pacientes contagiados con este coronavirus experimentan diversos síntomas, entre ellos, dificultad para respirar, fiebre, tos y dolor muscular.

Según un informe de la OMS emitido el 20 de enero, una mujer infectada en Corea del Sur sufría de escalofríos, fiebre alta, dolor muscular y secreción nasal.

Si bien la paciente primero fue diagnosticada con un simple resfriado, los médicos después detectaron que padecía el virus.

2.    ¿Es mortal?

Hasta el momento, de los más de 400 casos de contagio, se sabe que 9 personas han muerto a causa del nuevo coronavirus desde que se inició su propagación, en diciembre de 2019. 

Esto significa que la gran mayoría de los pacientes que sufren del virus no terminan con consecuencias fatales.

 

3.    ¿Cómo se transmite? 

Las autoridades chinas creen que el virus se originó en un mercado de mariscos de Wuhan que "realizó transacciones ilegales de animales salvajes".

Los primeros casos humanos se identificaron en esta misma ciudad china en diciembre de 2019, aunque todavía no se sabe cómo o cuándo el virus se volvió infeccioso para las personas.

Si bien en un principio se dijo que el contagio solo ocurría con el contacto de animales, este martes las autoridades chinas confirmaron por primera vez que el virus se ha transmitido de persona a persona.

De hecho, se confirmó que algunos trabajadores de la salud se infectaron después de atender a pacientes con la misma enfermedad.

Esto preocupa a los médicos, pues los virus que infectan los pulmones, como este, son muy efectivos en su propagación debido a la tos y los estornudos. No obstante, aún es demasiado pronto para dimensionar cuánta gente podría verse afectada. 

Ahora, existe la preocupación de que el virus pueda propagarse por los cientos de millones de personas que viajan para el Año Nuevo chino a finales de este mes.

Ante esto, Singapur y Hong Kong han estado controlando a los pasajeros aéreos de Wuhan y las autoridades estadounidenses anunciaron medidas similares en los aeropuertos de San Francisco, Los Ángeles y Nueva York.

4.    ¿Cómo prevenir su contagio? 

Por el momento, no existe una vacuna que pueda proteger a las personas contra este coronavirus, pero los investigadores están intentando desarrollar una. Los pacientes que ya están infectados, reciben un tratamiento mientras son aislados del resto del hospital. De acuerdo con los consejos de la OMS, para prevenir su contagio se debe evitar el contacto cercano con personas que sufren infecciones respiratorias agudas

Además, las personas deben lavarse las manos con frecuencia, especialmente después del contacto directo con personas enfermas o su entorno, y evitar el contacto sin protección con animales de granja o salvajes. 

Por otra parte, quienes presenten infecciones respiratorias agudas, deben mantener la distancia con el resto de la gente, cubrirse la boca al toser y estornudar con pañuelos desechables o ropa, y lavarse las manos.

A la población nacional que le recomiendo?, estar pendientes de la información que las autoridades de salud están publicando, para evitar pánico innecesario con información no confirmada y divulgada por medios no autorizados. 

Dr Israel H. Cedeño G.