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La Salud Ambiental y su impacto en la Salud Humana: importancia de cuidar ambas

El impacto ambiental son las alteraciones en el entorno derivadas de la actividad humana. En general, el término se asocia a aquellos aspectos negativos. En este sentido, un escaso o ineficiente control afecta a la salud humana.
 
¿Qué es el impacto ambiental?
 
El impacto ambiental es el “conjunto de cambios producidos por las obras humanas en el ambiente natural, socio-económico, cultural y/o estético”. Es importante destacar que este impacto puede ser negativo o positivo.
 
El impacto ambiental negativo es causado por la modificación de la naturaleza de manera que se ven afectados los bienes y servicios, tales como el agua (bien), la captación hídrica, protección del suelo, soporte para la biodiversidad, belleza escénica, entre otros servicios ecosistémicos.


Riesgos en la salud humana
 
La salud de la población depende directamente, entre otros factores, de la posibilidad de acceder a fuentes de agua limpias así como también contar con sistemas de evacuación de aguas residuales, ambientes libres de contaminación, control de enfermedades y la posibilidad de tener acceso a los servicios de salud
 
En definitiva, cuando el ambiente no puede satisfacer las necesidades básicas y presenta riesgos para el desarrollo humano, la calidad de vida y salud se ve afectada.
 
Los efectos negativos sobre la salud varían según el tipo, intensidad y magnitud, nivel de exposición y número de afectados.
 
En un informe sobre Ambiente y Salud de la Organización Panamericana de la Salud, se sugiere que pueden estudiarse los peligros a la salud por impacto ambiental negativo de diversas formas:
 
1.     Por rutas de exposición: aire, agua, suelo
2.     Por el ambiente donde ocurre el peligro: hogar, trabajo, escuela, comunidades
Informes y Evaluación de Impacto ambiental
 
Algunos ejemplos de enfermedades o condiciones derivadas de una “mala” salud ambiental son:
 
1.     Asma y alergias
2.     Anomalías congénitas
3.     Cáncer
4.     Dermatitis
5.     Infertilidad

 


 
Como se menciona en este artículo, el impacto ambiental está relacionado con las actividades humanas y esto, a su vez, repercute en la salud. Por eso, todos los proyectos, antes de llevarse a cabo, deberían realizar un informe ambiental sometido a evaluación posterior.
 
Por un lado, el informe ambiental debe identificar varios aspectos, entre los que se encuentran los impactos significativos positivos y negativos, las medidas de mitigación, la descripción de alternativas, etc.
 
¿Qué es un EIA?
 
Un Estudio de Impacto ambiental (EIA) es el proceso de análisis de esas diversas alternativas. El EIA debe priorizar aquellas que optimicen beneficios y disminuya los impactos no deseados. Los Sistema de Información Geográfica (SIG) son herramientas que ayudan con los análisis espaciales necesarios para la toma de decisiones y deben utilizarse para obtener un EIA lo mas valido posible y asi minimizar los riesgos a la salud.

 

Atención Primaria en Salud

¿QUÉ ES LA ATENCIÓN PRIMARIA DE SALUD?

 

Muchos dicen saber que es atención primaria de salud, dicen estar aplicándola y aseguran estar viendo sus resultados, sin embargo los indicadores básicos de salud dicen lo contrario. Se está nuevamente inculcando esta “filosofía” de trabajo sanitario pero se debe profundizar y sostener su implementación, ejecución y monitoreo.

La atención primaria de salud (APS) es la asistencia sanitaria esencial accesible a todos los individuos y familias de la comunidad a través de medios aceptables para ellos, con su plena participación y a un costo asequible para la comunidad y el país. 
Es el núcleo del sistema de salud del país y forma parte integral del desarrollo socioeconómico general de la comunidad.

La Conferencia internacional de atención primaria de salud, reunida en Alma-Ata el 12 de septiembre de 1978, expresó desde entonces, la necesidad de una acción urgente por partes de todos los gobiernos, profesionales sanitarios e implicados en el desarrollo y por parte de la comunidad mundial para proteger y promover la salud para todas las personas del mundo.

Un sistema sanitario basado en la atención primaria de salud orienta sus estructuras y funciones hacia los valores de la equidad y la solidaridad social, y el derecho de todo ser humano a gozar del grado máximo de salud que se pueda lograr sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social. Los principios que se requieren para mantener un sistema de esta naturaleza son la capacidad para responder equitativa y eficientemente a las necesidades sanitarias de los ciudadanos, incluida la capacidad de vigilar el avance para el mejoramiento y la renovación continua; la responsabilidad y obligación de los gobiernos de rendir cuentas; la sostenibilidad; la participación; la orientación hacia las normas más elevadas de calidad y seguridad; y la puesta en práctica de intervenciones intersectoriales.

Las relaciones entre la salud y el desarrollo son indiscutibles y se reconoce que la salud es un resultado del proceso social, económico y político y que es también un derecho humano fundamental. A su vez la buena salud tiene un efecto benéfico sobre el nivel educacional, la productividad en el trabajo y el bienestar general de la población. En tanto, la desigualdad, la pobreza, la explotación, la violencia y la injusticia impactan negativamente en la salud. Debido a esta estrecha relación entre la salud y el desarrollo, los enfoques dirigidos a mejorar la salud deben tomar en cuenta obligatoriamente sus múltiples factores determinantes de una forma integrada y orientarse a corregir estos factores que, en muchos casos, trascienden el ámbito estrictamente sanitario. La APS es la estrategia idónea para actuar en este complejo proceso de generación y protección de la salud individual y colectiva, ya que aborda la situación de los individuos y las familias como un todo y toma en cuenta las circunstancias del entorno en el que se desenvuelven. El llamamiento de la APS para analizar de manera conjunta con otros sectores los determinantes de la salud y las enfermedades abre el camino hacia la formulación de políticas públicas conducentes al desarrollo humano integral y sostenible.

La contribución de la APS al mejoramiento de la salud de la población como consecuencia de un mayor acceso a los servicios, de la aplicación de un enfoque preventivo y de contar con personal más capacitado ha sido ampliamente reconocida por la comunidad internacional. Precisamente, durante las últimas décadas se han "cosechado" en diferentes países  experiencias sobre la expansión de la APS, con la adopción de medidas preventivas y mejoras en la educación, el saneamiento y el acceso a los servicios de salud. Todo ello ha permitido mejorar los indicadores de salud y de desarrollo social.

Ciertamente, además que desde el punto de vista sanitario la estrategia APS es la ideal, económicamente hablando es mas barato prevenir que curar, y esto es una “ideología” que aún se necesita inculcar a los gobernantes, quienes muchas veces, guiados por intereses políticos, se enfocan mas en el componente curativo de los sistemas de salud, que en los componentes preventivo y educativo. Se enfocan en estrategias de ampliación de la red de atención terciaria y no en la primaria, construyendo mega obras que al final no generan ningún impacto para la disminución de la incidencia y prevalencia de las enfermedades.

Actualmente, la APS ha recuperado visibilidad en todo el mundo: las instituciones gubernamentales, las entidades públicas y privadas, los organismos de cooperación internacional y del ámbito académico, entre otras, reconocen que el fortalecimiento de los sistemas sanitarios es un requisito necesario para asegurar el crecimiento económico, avanzar en materia de equidad social y mejorar la salud.

Eduquemos, prevengamos la enfermedad y promocionemos los hábitos saludables, para tener así menos enfermos y lograr el estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia1

  1. Deficinion de la OMS

Situación de las Enfermedades Transmisibles

Control de las enfermedades transmisibles

Las enfermedades no se ven limitadas por las fronteras geopolíticas y pueden, pues, propagarse rápidamente atravesando fronteras mediante el comercio y los viajes internacionales; una crisis sanitaria localizada en un solo país puede llegar afectar la economía y los medios de subsistencia de toda la comunidad internacional.

La Región de las Américas contiene una amplia gama de entornos y situaciones particulares que pueden contribuir a la aparición de amenazas infecciosas; por ejemplo, populosos centros urbanos afectados por múltiples desastres naturales y zonas rurales remotas sin agua potable ni saneamiento, donde sigue siendo frecuente el contacto estrecho entre personas y animales. El riesgo de enfermedades transmisibles en la Región se ve también afectado por las presiones ambientales asociadas, entre otros factores, a la urbanización acelerada y el cambio climático. Por ejemplo, la aparición y propagación de arbovirus depende de la presencia y abundancia de sus vectores, que a su vez guarda relación con diversos factores sociales, económicos y ambientales . A los macrodeterminantes que influyen en la aparición de estas enfermedades se añaden los efectos del cambio climático, que repercuten en la intensidad y duración de las temporadas de lluvias y huracanes, originan sequías pertinaces y alteran la biodiversidad. La pobreza persistente y las desigualdades sociales dificultan asimismo el progreso sostenible y equitativo en el control de las enfermedades transmisibles.

De todos los microbios patógenos para el ser humano que hay en el mundo, un 61% se consideran zoonosis y son responsables del 75% de las enfermedades infecciosas emergentes registradas en el último decenio. Según un estudio sobre la importancia de las zoonosis y las enfermedades transmisibles comunes a personas y animales como posibles emergencias de salud pública de importancia internacional (ESPII)1 70% de las ESPII registradas en la Región de las Américas se produjeron en los puntos de contacto entre animales y personas. De ellas, un 25% fueron eventos relacionados con la inocuidad de los alimentos. Estos resultados ponen de relieve la importancia de la colaboración intersectorial y de los puntos de contacto entre animales y personas. Diversas zoonosis, como la gripe y la leptospirosis, figuran entre las diez principales amenazas infecciosas del continente americano en el Sistema de Gestión de Incidentes de la OMS. La peste, otra zoonosis, es una de las pocas enfermedades que requieren notificación según el RSI 2005, aunque actualmente no haya ningún brote de peste en la Región .

Otros retos para controlar las enfermedades transmisibles en la Región guardan relación con los cambios demográficos, de modo de vida y en cuestiones como la disponibilidad de los tratamientos y la farmacorresistencia. Por ejemplo, múltiples enfermedades infecciosas crónicas han aumentado con el envejecimiento de la población. La resistencia a los antibióticos, antifúngicos, antiparasitarios y antivirales ha surgido como un factor de gran repercusión económica en el producto interno bruto (PIB) anual mundial, que podría descender entre un 1,1% y un 3,8% de aquí al año 2050 (dependiendo del nivel estimado de resistencia a los antimicrobianos), según un informe del Banco Mundial . La farmacorresistencia podría poner en peligro los esfuerzos por eliminar la malaria, la tuberculosis y la infección por el VIH y, de ese modo, repercutir directamente en la letalidad de dichas enfermedades (20). Evitar la propagación de infecciones resistentes y frenar la aparición de resistencias es fundamental para la Región.

Entre los grupos con mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas se cuentan las personas con acceso insuficiente a agua potable y saneamiento y las que viven por debajo del umbral mundial de pobreza, en particular pacientes inmunodeprimidos, embarazadas y niños. Algunos grupos de población deben afrontar también obstáculos para el acceso a los servicios de prevención y control como consecuencia de la estigmatización y discriminación por su comportamiento, orientación sexual o etnia, que pueden verse agravadas por el marco jurídico y las creencias culturales y religiosas.

Aun cuando ha disminuido la circulación de muchos microbios patógenos establecidos en la Región de las Américas, las enfermedades infecciosas tanto nuevas como tradicionales (por ejemplo, fiebre del Zika, chikunguña, dengue, peste, cólera, fiebre amarilla y leptospirosis) pueden aparecer o reaparecer periódicamente. Esto plantea diversos retos para los sistemas de salud que en ocasiones conducen a perspectivas políticas, sociales y técnicas contrapuestas, así como a la ausencia de una estrategia organizada y eficaz de salud pública.

La aparición o reaparición de enfermedades transmisibles guarda relación con factores sociales, políticos y económicos que dan lugar a mayor movilidad entre la población, mayor presión sobre el ambiente y alteraciones ambientales, así como a disparidades entre los distintos grupos sociales en cuanto a falta de capacidad de los servicios de salud para detectar, prevenir y controlar las enfermedades (8). La prevención y el manejo de las enfermedades emergentes constituyen una importante inquietud de salud en la Región. Los brotes agudos de dengue, chikunguña y fiebre del Zika han aumentado la presión sobre los sistemas de salud y puesto en evidencia sus debilidades estructurales y las deficiencias de las estrategias fragmentadas ante una emergencia de salud pública. Además, la Región se enfrenta a brotes de enfermedades reemergentes como la fiebre amarilla, el cólera y la peste, que pueden causar graves epidemias. Estos brotes suponen una amenaza para la seguridad de salud pública y pueden socavar el progreso socioeconómico.

 

Salud al Viajar

Salud al Viajar

Viajar puede aumentar sus posibilidades de enfermarse. Un viaje largo puede aumentar su riesgo de trombosis venosa profunda. Tras llegar a su destino, su cuerpo necesita tiempo para adaptarse al agua, la comida y al aire de otros lugares. El agua en los países en desarrollo puede contener virus, bacterias y parásitos que causan malestares estomacales y diarrea. Aumente su seguridad usando solo agua de botella para beber, hacer hielo o cepillarse los dientes. Si consume agua de la llave, hiérvala o use tabletas de yodo. El envenenamiento por alimentos también puede ser un riesgo. Coma solo alimentos cocidos o servidos calientes. Evite frutas y vegetales que no hayan sido lavados o que tengan su cáscara.

Si va a viajar fuera del país, también es posible que necesite vacunarse o tomar medicinas preventivas. Las que necesite dependerán del lugar del país del mundo que visite, la época del año, su edad, el estado general de su salud y las vacunas que ya le hayan dado. Consulte a su médico cuatro a seis semanas antes de viajar. La mayoría de las vacunas necesitan tiempo para ser eficaces.

Las principales vacunas que debe aplicarse o reforzar son:

  1. Fiebre amarilla
  2. Sarampión / Rubeola
  3. Difteria
  4. Influenza
  5. Hepatitis A, B

Antes de viajar, planifique.

Compruebe si necesita inmunizaciones o vacunas, mencionadas anteriormente,  para las áreas que va a visitar. Consulte a su médico al menos 6 semanas antes de irse. Algunas vacunas no alcanzan la máxima protección hasta aproximadamente 6 semanas después de recibir las dosis.

Hágase chequeos médicos y dentales antes de su viaje. Sea consciente de los problemas de salud que pueda tener. Averigüe acerca de los medicamentos que pueda necesitar llevar al viaje.

Averigüe lo que su seguro de salud pagará si consulta a un médico mientras está en otro país. Lleve cantidad suficiente de los medicamentos que toma regularmente, en sus envases originales. También lleve recetas adicionales para los medicamentos. Lleve las recetas médicas de sus anteojos. Use un brazalete de información médica, si es necesario.

Lleve un kit de primeros auxilios. No todos los elementos que se enumeran a continuación son necesarios. Puede personalizar su kit en base a lo que pueda necesitar para un lugar específico. Puede incluir:

  • Sus medicamentos recetados, en sus envases originales.
  • Medicamentos para la diarrea y el malestar estomacal.
  • Antibióticos recetados que puede tomar en caso de tener diarrea del viajero.
  • Un medicamento de venta libre para el malestar estomacal.
  • Antiácido para la indigestión.
  • Medicamentos para la tos y el resfrío.
  • Medicamentos para el dolor (aspirina, acetaminofén, naproxeno o ibuprofeno).
  • Descongestivos y antihistamínicos para las alergias (fórmula que no produce somnolencia).
  • Ungüento antibiótico.
  • Vendas adhesivas.
  • Crema de hidrocortisona.
  • Apósitos adhesivos para las ampollas.
  • Protector solar con un factor de protección solar (FPS) de al menos 15 y bálsamo labial.
  • Medicamento para mareos (dimenhidrinato).
  • Tijeras, pinzas, cortaúñas, navaja, termómetro y un espejo.
  • Toallitas para las manos y desinfectante de manos.

Aumentan los casos de tuberculosis en Panamá

El Minsa hace un llamado a la población para que se realicen las pruebas necesarias si presentan tos y fiebre frecuente. Actualmente se registran 315 casos La bacteria ‘Mycobacterium tuberculosis' es la principal causa de tuberculosis.


La tuberculosis es un problema de salud pública a nivel global y Panamá no escapa a esa realidad. En lo que va del año 2018 se han reportado 315 casos, según el Ministerios de Salud de Panamá (Minsa). Esto confirma que la enfermedad ha ido ganado terreno en la población del país, ya que, el año 2016 cerró con aproximadamente mil 600 casos y en el 2017 se reportaron mil 896 afectados con tuberculosis, aclaró la directora general de salud del Minsa, Itza Barahona de Mosca.

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